Lina es una profesora muy dedicada, profesional, paciente y siempre motiva a los alumnos. Cada vez resulta un verdadero deleite ir a su clase y descubrir nuevos ritmos, técnica y coreografías en un ambiente acogedor. Con Lina uno puede sentir y apreciar la esencia del flamenco: alma y pasión. Tomar clase con Lina es un privilegio y la recomiendo con mucho entusiasmo a cualquiera que quiera aprender flamenco.